Y conga, conga, conga. Y que siga la milonga, que el mozo traiga otra ronda y que pague Dios. 
Quiso el destino que ya no hiciera mas frío, y sin coche y sin ruido sigo hablándote al oído.
Y el diablo se contenta con que dudes un instante. Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.

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